Tok, tok, tok…

Como el perro que solo se preocupa por su pelota cuando se la quitan. Como el mendigo al que le extraen la manta que le protege sin saber que la tenía. Como la anoréxica que se enfada cuando le retiran la comida. Como el suicida que se hierve de odio y genera amor propio contra los demás cuando cortan su cuerda.

Nunca olvidarás, incluso aquello que jamás recordarás. Pero recordarás aquello imprescindible que habías olvidado recordar.