¿Forzamos al destino o nos fuerza él a nosotros?

Entre el humo y dos cartas te vi,
bañado en sal y arropado con arena.

Mil y una repetidas canciones te bailé
al ritmo del pulso entre tu mano y la mia,
ignorando el resto de pies que saltaban sin descanso.

Fuimos marea entre las olas,
abandonando al resto del mundo en la Tierra,
siendo peces que hablaban entre miradas hambrientas.

Trayéndome el verano a mi vida
mil besos nos repartimos entre ambos,
almacenes infinitos de cariño incalculable.

Conocí la paciencia,
Los verdaderos reencuentros,
Los viajes express.

Cientos de tipos de loros
Los dragos milenarios
La crema de cacahuete.

Quererte contigo,
Quererte lejos de ti.

Volando entre mil dientes de león te encontré,
un huracán sureño arrancando las sombras
y otras tristezas del peso de tejados.

Anuncios